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martes, 18 de diciembre de 2012

El Síndrome del Ovario Poliquístico, una enfermedad común poco conocida

Según la Asociación Española de Síndrome de Ovario Poliquístico (AESOP) se trata de un trastorno metabólico y hormonal causado por la alteración de las hormonas LH y FHS de la mujer, lo que produce
la elevación de hormonas masculinas como la testosterona. Debido al desajuste hormonal, los óvulos no llegan a desprenderse de los ovarios, quedando almacenados en forma de quistes. 

Los efectos más comunes de los ovarios poliquísticos (SOP) son el acné, el sobrepeso, ciclos menstruales anormales como amenorrea (ausencia de regla), oligomenorrea (regla irregular) y polimenorrea (regla abundante o ciclo menstrual menor de 21 días), el hirsutismo (exceso de vello en rostro, pecho o abdomen) y resistencia a la insulina, entre otros. 

No todas las mujeres presentan los mismos síntomas, incluso existen casos asintomáticos de SOP. José Ángel Espinosa Barrajón, jefe adjunto de Obstetricia y Ginecología del Hospital Quirón de Madrid, cree que el origen del SOP varía, pudiendo ser la causa un cuadro de obesidad, la resistencia a la insulina o el
aumento de una hormona sexual llamada prolactina pero lo más común es que exista un indebido funcionamiento de las hormonas femeninas como el estrógeno y la progesterona.
 

Por ello, el término ‘poliquístico’ no hace referencia a un ovario con tendencia a hacer quistes que puedan ser operados sino a un ovario que presenta en su interior múltiples folículos que no han llegado a madurar y, por tanto, no se han convertido en óvulos.
 

Sin embargo, Héctor Escobar Morreale, endocrino del Hospital Ramón y Cajal de Madrid e investigador de este síndrome, añade que la enfermedad tiene un componente hereditario, interviniendo en ella diferentes
genes, que coexisten con otros componentes ambientales y sociales.

El Síndrome de Ovarios Poliquísticos suele diagnosticarse desde los 18 a los 30 años ya que es el período más frecuente de consulta relacionada con irregularidades del ciclo menstrual o con problemas de infertilidad. Generalmente es el ginecólogo quien percibe el problema pero también puede ser hallado y tratado por un endocrino o por un dermatólogo. Es recomendable esperar dos años tras la primera menstruación para un correcto diagnóstico debido a que algunas adolescentes en ese período pueden presentar síntomas similares al SOP cuando realmente no tienen ningún problema de salud.
 
Las pruebas empleadas para el diagnóstico suelen ser una exploración física de los síntomas acompañada de una ecografía vaginal o abdominal, en el caso de que la mujer conserve la virginidad, mediante la que el médico puede observar los ‘quistes’ dentro de los ovarios como si fuesen un 'queso gruyere'. Aparte se puede prescribir un análisis de sangre completo, incluyendo toda la serie hormonal, en el segundo o tercer día del ciclo, así como un análisis de orina y una curva de glucosa para determinar si existe resistencia a la insulina.

Tal y como se advierte en la página web de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), los ovarios poliquísticos pueden contribuir a largo plazo al desarrollo de problemas de obesidad y resistencia a la insulina, por lo que si no se toman medidas conllevaría a una diabetes tipo II. Por otro lado, se ha observado mayor incidencia de hipertensión arterial y aumento de colesterol en mujeres con SOP, estando más predispuestas a enfermedades cardiovasculares como por ejemplo infartos o trombosis cerebrales. Otra complicación es de tipo precancerosa.

Fuentes: Sociedad Española de Fertilidad (SEF), Asociación Española del Síndrome del Ovario Poliquístico (AESOP), José Ángel Espinosa Barrajón, jefe adjunto de Obstetricia y Ginecología del Hospital Quirón de Madrid y Héctor Escobar Morreale, endocrino del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.